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ALGATOCÍN VIVIÓ CON FERVOR LA FESTIVIDAD DE LA CANDELARIA

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ALGATOCÍN VIVIÓ CON FERVOR LA FESTIVIDAD DE LA CANDELARIA

     Del 2 al 5 de febrero Algatocín celebró su tradicional Candelaria, festividad que cuenta con gran arraigo en la localidad, donde se conmemora desde tiempo inmemorial. Prueba de ello es que las personas más mayores del pueblo recuerdan que en su infancia ya participaban en esta fiesta de carácter religioso que, desde antaño, se vive con un marcado ambiente de devoción y entusiasmo que los vecinos han sabido transmitir de generación en generación.
     Pese a que el día grande fue el domingo 5 de febrero, en esta ocasión las actividades para conmemorar la Candelaria se iniciaron el día 2 con la colocación de la Virgen del Rosario al pie del altar de la iglesia donde, con el Niño Jesús en sus brazos, permaneció hasta el sábado 4 de febrero. Además, el jueves y el viernes la parroquia acogió un Rosario vespertino a las 6 de la tarde y el sábado 4, a las 10 de la noche, comenzó la Vigilia de la Luz. Con el templo a oscuras, se encendió una hoguera en su exterior y los feligreses acudieron con velas, que iluminaron la iglesia. En la vigilia participó la coral de la Santa Vera Cruz de Alhaurín el Grande, que contribuyó a crear un ambiente especial.
     Los actos programados para el domingo 5 de febrero comenzaron a las 12:30 horas con la celebración de la tradicional misa en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. En el transcurso de la eucaristía se realizó la presentación de los niños nacidos en el municipio durante el pasado año, a los que se les impuso la medalla de la Candelaria y recibieron la bendición del párroco, que también consagró las roscas, panes que tradicionalmente han formado parte de esta celebración litúrgica en conmemoración al cercano Día de San Blas. Tiempo atrás, las mayordomas y las personas más pudientes se encargaban de comprar las roscas en las panaderías del pueblo para después repartirlas entre los demás mayordomos y muchos vecinos. Además, era costumbre que madrinas y padrinos ofrecieran una rosca a sus ahijados. Actualmente, gran parte de los asistentes a la misa siguen llevando su rosca para que sea bendecida por el párroco.
     Por otro lado, una vez finalizada la eucaristía llegó otro de los momentos más esperados de la jornada, y es que la Virgen de la Candelaria salió del templo para recorrer en procesión las blancas calles, las bellas plazas y los pintorescos rincones de Algatocín acompañada por centenares de personas y por las piezas interpretadas por la Escuela Municipal de Música de Algatocín. Aquí cobraron especial protagonismo las mayordomas, ya que es tradicional que realicen el desfile procesional vestidas de mantilla. Al término de la procesión, antes de la entrada a la iglesia, los mayordomos y mayordomas llevaron a cabo la suelta de las dos palomas que la imagen de la Virgen de la Candelaria portó en su trono durante todo el recorrido, lo que viene a representar la ofrenda de “un par de tórtolas o dos pichones por la Presentación de Jesús en el templo”, como establece la tradición cristiana.
     Según el santoral católico, el Día de la Candelaria se celebra en torno al 2 de febrero en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lc 2;22-39)  y la purificación de la Virgen María después del parto para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento (a los 40 días) (Lev. 12;1-8).